Un funeral como programa televisivo

Prometía ser la retransmisión televisiva más vista de la historia, aunque los primeros datos, al menos en online, muestran que no logró superar la expectación de la toma de posesión de Obama. Pese a todo, los números son espectaculares, y si eres un aficionado a la televisión y sus grandes momentos, tenías que estar allí, evidentemente a través de la pantalla.
Como toda retransmisión de un evento de estas características, la hora de inicio se retrasó considerablemente, algo que como espectador que está en casa puede molestarte más o menos, pero que a los responsables del programa les hace un tremendo agujero en los planes de emisión, primero porque deben rellenar todo ese tiempo extra con contenidos que no tienen planificados, salvo que se hayan espabilado previamente y tengan contemplada esta posibilidad y, sobre todo, a la hora de emitir el evento hasta el final y no verse obligados a cortarlo a las nueve de la noche porque entran los informativos y correr el riesgo evidente de perderse lo más mediático. Esto fue lo que ocurrió ayer en casi todas las cadenas generalistas españolas, que estuvieron toda la tarde pendientes de la ceremonia, pero se perdieron el final, a excepción de Cuatro, que decidió mantener su línea abierta con Los Angeles. Por cierto, que a media tarde, cuando ya empezaban a llegar imágenes en directo, en cuatro emitían un especial dedicado a Michael Jackson compartido con 40TV y que nos ofreció la curiosa imagen de estar viendo Cuatro con la mosca propia a la derecha y la de 40TV a la izquierda.
Desde luego, si ayer no estabas interesado en ver nada que tuviera relación con este funeral, lo tuyo no era la televisión, pues prácticamente todas las cadenas estaban volcadas con su emisión, acompañada de los habituales tertulianos del corazón y algún experto en música, todos ellos hablando por hablar y aportando poco más que relleno al programa. Después de hacer un extenso zapping por todas las cadenas, en mi casa optamos por quedarnos con TVE 24 horas, que ofreció íntegramente la ceremonia, muy poco comentada y muy bien traducida, pese a las dificultades evidentes de reconcer a algunos de los presentes en el acto, que resolvían rápidamente con un ojo en alguna otra retransmisión americana que aportaba datos para identificarlos.
Respecto a la ceremonia en sí misma ¿qué podemos decir? Un espectáculo a la americana en toda regla. Desde la puesta en escena hasta la vestimenta de los hermanos de Jackson que portaban el féretro, todo estaba medido con una precisión increible que además, no molestaba al espectador por exagerada o fuera de lugar (siempre y cuendo fuéramos capaces de pensar en que esto era un programa de televisión, un homenaje a un artista y un último programa para sus fans). Contenido y emocionante en algunos momentos, aburrido con las arengas político-sociales en otros y de poner los pelos de punta al final con los dos temas ya clásicos de Jackson: We are the world y Heal the World. Sobró la intervención de la hija de Jackson en el último instante pero, cuando acabó, sólo me quedaba una idea en la cabeza: los americanos saben hacer cualquier tipo de espectáculo a la perfección, lo mismo da que sea una fiesta o un funeral.
Fuente: Chica de la Tele
